Literarias
Durante la presentación de "Los 70"

Fuertes definiciones en el diálogo entre los escritores Ceferino Reato y Vidal Mario

“Ni Reato ni yo somos negacionistas sino militantes de la teoría de las dos memorias", dijo el escritor chaqueño.
"Los montoneros afincados en Resistencia participaron muy activamente en la organización y en el ataque al cuartel de Formosa", recordó Reato.
En el marco de un imperdible diálogo entre los escritores Ceferino Reato y Vidal Mario, con fuertes definiciones de parte de ambos, desde Editorial de la Paz de Resistencia se presentó el nuevo libro del último de los nombrados, “Los 70 (La Década que Siempre Vuelve”).

Transmitido por medios virtuales, el diálogo incluyó las siguientes declaraciones de Ceferino Reato:

“Los montoneros afincados en Resistencia participaron muy activamente en la organización y en el ataque al cuartel de Formosa, el 5 de octubre de 1975, durante el gobierno constitucional de Isabel Perón. Aquel domingo murieron 24 jóvenes en el cuartel, en un combate franco, entre montoneros y soldados. Horacio Pietragalla era el jefe de la columna militar de Montoneros en el Nordeste; desde un negocio montado en Resistencia, alquilado al doctor Carlos Díaz, fue uno de los organizadores del intento de copamiento. Casualmente, es el padre del actual Secretario de Derechos Humanos de la Nación”.

“Los guerrilleros no defendían la democracia ni los derechos humanos. Luchaban, mataban y morían por imponer la revolución socialista. ¿Qué era eso?: el paso violento a una sociedad sin clases para lo cual, antes, había que ir a una dictadura del proletariado. En ese régimen, se destruiría a la burguesía. En los hechos, esas revoluciones se quedaron en dictaduras en nombre del proletariado, como sucedió en la Unión Soviética y Cuba”.

“No soy negacionista, por el contrario, soy muy afirmacionista. Afirmo que el terrorismo de Estado de la dictadura dejó miles de víctimas, y también afirmo que los guerrilleros mataron a 1094 personas entre 1969 y 1979. En once años nuestros guerrilleros mataron a 230 personas más que los terroristas vascos de ETA”.

“No se puede equiparar el terrorismo de Estado a la acción de los grupos guerrilleros. No hubo dos demonios. La represión ilegal de la dictadura fue mucho peor”.

“Sobre la cantidad de víctimas de la dictadura no discuto cifras testimoniales o simbólicas. Me atengo a las cifras oficiales recopiladas por el Estado nacional y difundidas en 2015, durante el gobierno de Cristina: 6.348 desaparecidos, y 952 muertos. Total: 7.300 personas. Si a alguien le parece que son pocas, ya saben dónde tienen que quejarse: en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación”.

“Los dirigentes de La Cámpora se reconocen como hijos de los 70. Yo diría que son hijos pasteurizados de los 70: afortunadamente ya no hay violencia y su objetivo es mucho más módico”.

Vidal Mario y la memoria

A su vez, el escritor e historiador chaqueño Vidal Mario aportó al diálogo las siguientes definiciones:

“Ni Reato ni yo somos negacionistas sino militantes de la teoría de las dos memorias. Defendemos el interés de la verdad y abogamos por una memoria que sea completa, porque si la memoria no es completa, no es memoria, es un fraude”.

“Tanto a nivel nacional como provincial, las autodenominadas comisiones de la memoria traicionan la historia. Usan la memoria como herramienta política. Eso y no otra cosa es en Buenos Aires el Parque de la Memoria y, en Resistencia, la Comisión Provincial de la Memoria. Son herramientas políticas, son perversiones de la historia”.

“La Comisión de la Memoria del Chaco nunca estuvo ni está conducida por personas políticamente imparciales y objetivas sino por nostálgicos ex militantes montoneros. Ello invalidó e invalida a dicho organismo, sostenido por el Estado provincial, como instrumento útil para conocer la verdad. Al limitarse solamente a lo que ocurrió entre 1976 a 1983, le hacen un flaco favor a la memoria, a la historia y a la sociedad”.

“Es cierto y verdadero lo que dicen en el sentido de que con apoyo legal los militares desplegaron y desarrollaron una cruel e innecesaria maldad en su enfrentamiento con la subversión. Pero no se puede enfocar la memoria sólo en los hechos ocurridos desde 1976; todos los años de la década del 70 fueron años de plomo y de sangre”.

“En el Chaco, en 1974 fueron capturados unos treinta subversivos; en 1975, otros tantos. En marzo de 1976, días antes del golpe, cayeron otros más cuando, como ya lo habían hecho el año anterior en Formosa, quisieron copar también el regimiento de Resistencia. Sabiendo que fueron capturados durante un gobierno constitucional, representado en el Chaco por el gobernador Deolindo Felipe Bittel, y puestos en manos de jueces constitucionales, se hacen llamar “víctimas del Terrorismo de Estado”. Lo hacen tal vez porque la chapa de héroe queda bien, o para justificar las suculentas indemnizaciones que algunos cobraron”.

“Lo veo a éste libro como un expediente de los crímenes cometidos en los años 70 en la Argentina. Aquí, Reato no busca favorecer a los guerrilleros o a los militares. Se limita a contar los hechos como fueron, no como fueron inventados. Lo veo como una información rigurosa sobre un tiempo en que Argentina vio desfilar tres patrias: una socialista que nunca llegó a nacer, una peronista que se hizo añicos en poco tiempo, y una militar cuyos horrores aún siguen estremeciendo”.

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