Judiciales y Policiales
Caso Cassiet

Violencia de género: un antes y un después, Pía una nena feliz ajena al conflicto judicial y la "caza de brujas"

Nadie le preguntó a Pía qué quiere. Su progenitor la está disputando como si fuera un paquete.
Su hermano es su cómplice, con él, su abuela y su mamá había comenzado una nueva vida.
Su hermano y su mascota son sus nuevos amigos. Su nuevo ámbito.
En "su casita" Pía intenta ser feliz.
Pía, su hermano mayor y su mamá.
Con la abuela, el saludo de buenos días y buenas noches es infaltable.
Las horas de juego son lo que más le agrada a Pía.

Pía, tiene 4 años y es una niña que en las últimas horas se ha visto más que expuesta gracias al accionar malicioso y de instinto cazador de su progenitor Juan Mateo Cassiet quien utiliza todos los recursos a su alcance al ser “empleado fiel y leal a los intereses del Gobierno”, además de cómplices en el crimen, hace más de 10 años para generar zozobras, malas impresiones y pánico.

Hace ya casi un año, el 19 de enero de 2020, la vida de Pía por fin parecía dar un giro hacia la calma. “Yo tomé la decisión de separarme de Cassiet y se lo comuniqué de la misma manera que yo acostumbro hacer las cosas, de frente, en persona y a través del diálogo; es más siendo tan ilusa de expresarle que no quería causarle a él problemas judiciales visto y considerando todo lo que tuvieron que atravesar los hijos de su matrimonio anterior porque él impidió sistemáticamente el contacto de la madre con sus hijos desde que ellos tenían la edad de Pía... ¿Casualidad? ¡Mmm no lo creo!”, expresó Celeste Coronel a NOVA.

Asimismo niega que esto se trata de un secuestro, fuga, huida, “soy la madre, y cuando una pareja se separa, la madre se queda con sus hijos”. “Desmiento totalmente que yo haya huido del domicilio junto a mi hija, desmiento no haberle comunicado donde íbamos a ir, además soy hija única y él se había encargado de alejarme de todos mis afectos.

“Uso de la influencia”

Ese mismo domingo calurosísimo de enero del año pasado cuando se acercaba la hora de realizar el traslado de nuestras cosas hacia la casa de mi madre, donde yo me críe y se crió mi hijo mayor, de 22 años maestro mayor de obras y estudiante ejemplar de la carrera de Ingeniería Civil, Cassiet llamó a su amiga nueva Pía Chiacchio Cavanna ministra de Desarrollo Social y a su madre Teyi Cavanna, para retener la niña con él adoctrinado por Raúl German Bittel, su abogado patrocinante de su divorcio con la señora Lourdes Demaría”, dice Celeste.

Y agrega: “Con todo esto ya en marcha, se apersonan agentes fuertemente armados del 911 y personal del 102, todo para evitar que yo lleve la niña conmigo y nuestras pertenencias (tengo testigos de esa situación y fueron aportados a la causa). Conclusión: mientras en Sede de avenida Sarmiento 1670 mi hija y yo éramos retenidas y cuestionada presionada y hostigada por equipos que jamás se identificaron e insistían en ´seguir ordenes de la ministra´ que debía dejar la nena para que fuese devuelta a su padre sin mediar orden judicial, fiscales, nada, sólo lar órdenes ´de arriba´”.

“Cerca de la medianoche –continúa relatando el momento de la separación Celeste- logré irme de la sede no sin antes recibir amenazas hasta del Seguridad del acceso que iban detrás mío y me sacaban la nena.... No es un paquete, ¿no ven como la tratan? comenzando por el progenitor. Es una niña que fue testigo de cada acto de violencia de su padre hacia mí y hacia sus otros hijos mayores que Pía. Es una niña que tenía un tic nervioso de temblores exaltadísimo su sistema nervioso ¿y la van a despojar de su mamá? ¿Por qué? ¿Con qué autoridad? Aduciendo que yo estoy exaltada... Les peguntó: ¿vivir en un ámbito de violencia, ser el basurero emocional de este ser oscuro y siniestro como se sabe y le gusta hacerse sentir así, obviamente puertas adentro, y viendo peligrar una vida pequeña? ¿Alguien puede estar 100% tranquilo?”, cuestiona Celeste.

Asegura además que “la verdad, es que conmigo todos los protocolos de violencia de género han fallado”.

La nueva vida

Celeste asegura que “Pía ya instalada, preguntó durante meses por sus peces, su cuna, sus juguetes que quedaron en casa de su progenitor, jamás preguntó por Juan Mateo tampoco por los hijos de este a quienes no me refiero como hermanos de Pía por múltiples motivos. Chicos con serios problemas de conducta, autolesiones e intento de suicidio todo por razón de no poder soportar la presión del padre”.

“Esto –prosigue su relato- lo saben hasta las mamás de la Escuela Raúl B Díaz donde los niños cursaban sus estudios primarios y lógicamente hablaban con sus compañeritos. Jamás fui ´madrastra malvada´, siempre fui Cele para ellos, y a quien buscaban para contarme su jornada escolar. Los compromisos que debíamos cumplir, médicos, académicos, lo que fuere estaban a cargo mío desde 2013 incluso por un poder conferido en el Juzgado de Paz 1 de Resistencia para poder hacerme cargo de todo lo inherente a él y los niños, maniobra que caigo en la cuenta ahora fue calculada por Cassiet para evitar que la mamá de los menores tenga injerencia en la vida de ellos”.

“Pía tiene una familia”

Asimismo, refiere Celeste que “Pía se acostumbró a una mesa familiar donde cada mediodía y noche llama a su hermano a comer, y pone la mesa, colaborando con su abuela o su mami por que dice ´yo te ayudo, quiero ayudar´; se acostumbró a recibir el saludo de su abuela a la noche y de buenos días, a comer comida sana y no de delivery. Levantó peso, mejoró el ánimo y el carácter, le gustaba disfrutar de su perro en el jardín y de las flores, salir a correr cuando llovía, bañarse cantando. Pía aprendió a silbar, a estar en familia en la calidez del hogar”.

Lamenta Celeste que “hoy por hoy, esta niña, que su progenitor expuso con una denuncia falsa, como todo lo que hace amparado por el Poder Político, hace más de un mes no sabe de los abrazos de su abuela, de los juegos a escondidas, de bailar de cantar de estar ´en su casita´ donde todas las noches me pide volver, de dibujar con su hermano y reírse al compartir la mesa juntos y comer chocolates con esa complicidad única que da el amor”.

Y pregunta: “¿Esto, no es violencia? Una cacería de brujas facilitada por todas las figuras políticas expuestas, la Policía, los medios pautados. Desmiento total y absolutamente haber impedido contacto del progenitor, jamás envió un mensaje de su parte ni a mi número ni al de mi hijo, ni al fijo de mi casa, jamás, jamás.

“Desmiento haber percibido a la fecha monto alguno en concepto de cuota alimentaria, desmiento que se hayan restituido las cosas de Pía y las mías dejadas en el domicilio de Juan B Justo 544. Desmiento haber estado en pareja y que esa supuesta pareja haya abusado de mi hija. El cuidado de Pía siempre estuvo a cargo mío, jamás la descuidé, jamás huimos ni la ´secuestre´", afirma Celeste.

Asimismo, esta madre grita a los cuatro vientos: “Pía no está perdida, está a salvo de las garras poderosas de su progenitor que hizo de esto una caza endiablada de brujas, una inquisición no importándole lo que esto produce en la psiquis de la niña”.

Agradecida y ¿traicionada?

Por otro lado, Celeste hace mención a “la marcha –que se realizó el lunes- se generó por solidaridad, no estoy alineada con ninguna facción ni movimiento. Agradezco enormemente a quienes fueron prestando voluntad y tiempo, pero déjenme aclarar algo, mi estado de indefensión jurídica se debe a que la letrado actuante la doctora Ermelinda Beda Jofre jamás me notificó de audiencia alguna, no fui evaluada psicológicamente, Pía tampoco. No se ofreció ni pidió un estudio socioambiental. Todo está hecho ´a gusto del cliente y demandante´ Juan Mateo Cassiet”, lamenta Celeste y pide ayuda.

“Temo por mi vida, la de mi hijo y mi madre. La de mis amigos y sus empleos, muchos son empelados estatales. No estoy ni estuve jamás alineada a ningún movimiento ni partido político. Hago responsables a Fernando Quiroga, Raúl German Bittel, a personal judicial Natalia Facchin, Karina Feldman, Marchi, abogados Juan Pablo y Franco Mansilla, Clauido Florito, fiscal Cáceres Olivera Fiscalía 4 por estar acompañando en esta cruzada maligna a Juan Mateo Cassiet depositario de sus secretos y sus maniobras. Esto no es Justicia. Por último y no menos importante....nadie le preguntó a mi hija que quiere, nadie de los anteriormente nombrados conocen a Pía. ¡Dejen de perseguirnos!”, pidió Celeste.

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