Judiciales y Policiales
Fueron a juicio abreviado

Joven de 23 años condenado por violencia de género por atacar a golpes a su novia

Nicolás Godoy fue condenado por la jueza Floriani. La golpeó y desfiguró el rostro. La sentencia es por un año y cuatro meses, entre otras medidas por “lesiones calificadas por el vínculo en contexto de violencia de género".
La sentencia fue dictada en julio pasado, y Godoy deberá ir al psicólogo, a talleres y no deberá acercarse a la víctima.

Una de las últimas sentencias la jueza Natalia Floriani condenó, mediante un juicio abreviado, a Nicolás Gianfranco Godoy, apodado Chicle, por “lesiones calificadas por el vínculo en contexto de violencia de género", según el expediente 417/2021-1. Se trata de un joven de Resistencia, de 24 años, que vive en la zona sur, y que por “celos” golpeó a quien ahora es su exnovia después de una fiesta de fin de año, según consta en la declaración testimonial de la víctima que debió abandonar la ciudad por su seguridad e integridad física, se relata en la sentencia dictada el pasado 14 de julio. Tan al extremo actuó esta persona, ahora condenada por sus actos, que hasta consta en los escritos que usó un arma de fuego y sugirió que atentaría con su propia vida.

En el caso, que fue denunciado tras el día en que se sucedieron los hechos por la víctima (quien también fue querellante en su propia causa) en la comisaría Quinta del barrio Güiraldes, tomó intervención la discal de Investigación Penal 9, doctora Daniela Soledad Meiriño, siendo el querellante particular, el doctor Lucio Otero, y el abogado defensor particular, Matías Balmaceda Paiva. La agresión se produjo el 1 de enero de 2021 entre las 8 y las 9 de la mañana, en el departamento que es propiedad de Godoy. Tras la fiesta en la que discutieron, la denunciante fue hasta el lugar a retirar sus pertenencias debido a que estaban conviviendo como pareja. En una primera declaración, la víctima cuenta que ingresaron a la vivienda, y ella le solicitó a Godoy retirar sus pertenencias “en virtud a las discusiones que se produjeron entre ambos previamente, por lo que encontrándose en la cocina del lugar, Godoy la empujó contra la pared cayendo ésta al suelo mientras que la insultaba, para luego ambos dirigirse hacia la habitación del lugar donde Godoy continuó agrediéndola con golpes en su rostro mientras que ésta le solicitaba por favor que la deje de lastimar. Para luego llevarla al baño y colocarla debajo de la ducha abriendo la misma continuando con su ataque para luego dirigirse hacia la habitación del lugar momento en el que ella logra salir del baño, secarse, retirándose inmediatamente del lugar y resguardándose en un departamento vecino hasta el arribo de personal policial".

La sentencia de Floriani, tras la requisitoria de juicio previo juntar pruebas y testimoniales, aborda unas cuantas cuestiones: ¿Es procedente el Juicio Abreviado?, ¿Se encuentra acreditado el hecho e individualizado su autor?, ¿Es típicamente antijurídica la acción llevada a cabo?, ¿Es el autor culpable y en qué grado?, ¿Es adecuada la pena propuesta por la fiscal en su caso, corresponde hacer lugar a la misma, y se deben imponer las costas?

Es así que conforme el orden de tratamiento de las cuestiones, y tras convenir las partes que sea un juicio abreviado el pasado 6 de julio, previo pedido de elevación a juicio el 13 de marzo pasado, condena a Godoy tomando como base de los hechos el artículo 89 en función con los artículos 92 y 80 incisos 1º y 11º, todos del Código Penal y respecto de la pena propuesta por la fiscal de Investigación 9, a “un año y cuatro meses de prisión en suspenso”, a la par “de haber aceptado el imputado la existencia del hecho y su autoría en el mismo, con lo que quedan satisfechos los requisitos enunciados en los incisos 2 y 3 de la disposición legal”. En consecuencia, y entendiendo Floriani que existen “suficiente elementos probatorios”, además impone en su fallo de 14 páginas a que Godoy “por el término de tres años debe estar obligado a fijar domicilio del que no podrá ausentarse sin autorización del Juzgado de Ejecución Penal”. También la jueza mantiene la prohibición de acceso y acercamiento a una distancia no inferior a los trescientos metros de la víctima, ya sea de su lugar de trabajo y/o que frecuenta, como así también de mantener contacto personal y/o telefónico y/o redes sociales y/o por cualquier vía”.

Asimismo, Nicolás Godoy deberá “realizar un tratamiento psicológico en una Institución pública y/o privada cercana a su domicilio, para obtener asistencia y tratamiento psicoterapéutico, por el período que determine el licenciado tratante, como así, asistir a talleres y/o charlas de violencia de género, debiendo acreditar su cumplimiento con las constancias respectivas ante el Juzgado de contralor”.

Florinai dispone además la prohibición de portar armas de fuego; no cometer nuevos delitos (de ser así deberá ir a la cárcel) y para el registro del órgano jurisdiccional competente se decide que cada seis meses, un funcionario del Servicio Social del Poder Judicial deberá realizar una visita personal en el domicilio de Godoy y efectuará un sondeo vecinal y otros mecanismos que se estimen convenientes, para monitorear su comportamiento. “Haciéndole saber que el incumplimiento de su parte, generará la inmediata revocación de la condicionalidad de la pena con la que hoy se beneficia, y en consecuencia deberá cumplirla de forma efectiva (artículo 27 bis último párrafo del Código Penal)”, le aclara al condenado por violencia de género la jueza.

Pero, además, Godoy deberá hacerse cargo de pagar los honorarios profesionales por todo concepto de los dos abogados, por un importe de casi 100 mil pesos, “de conformidad a lo establecido en los artículos 2, 3, 4, 13 y 28 de la Ley Arancelaria vigente y al trabajo profesional desplegado, los que quedarán a cargo de Nicolás Gianfranco Godoy”, dice la sentencia de Floriani.

La testimonial de la víctima de violencia de género

En la fiesta donde la víctima se hallaba junto a su pareja Godoy, antes de ir al departamento, Nicolás la hostigaba porque ella estaba con sus amigas, se puso re celoso y la "jodía" para que se fuera con él; este le decía que si no lo hacía se iba a ir con otra chica, no la dejaba tranquila. Toda la noche fue así, eso vieron sus amigos e incluso sus amigas. El hermano de Nicolás, también presente en la fiesta, observó todo y le dijo para llevarla al departamento en su auto, mientras que Godoy iba a parte en otro vehículo y ella accedió, se fue con el hermano al departamento de Nicolás. Godoy llegó unos minutos más tarde, eran más o menos las ocho o nueve. La víctima se quedó esperando afuera del departamento hasta que el mismo llegara, porque iba detrás de ellos, su hermano (cuñado) ya se había ido. Al llegar Nicolás, la víctima le pidió que la dejara ingresar al departamento a buscar sus cosas, cuando se dirigió a juntar las cosas que tenía en la cocina, este la empujó, ella cayó contra la pared porque tenía los zapatos puestos, entonces se los sacó en el suelo, en tanto Nicolás continuaba agrediéndola verbalmente, no recordaba que le decía, estaba bloqueada.

De ahí, ambos fueron a la habitación, y la víctima le dijo que quería buscar sus cosas para irse; Nicolás le dijo que era una “puta”, que sola se la buscaba, le decía un montón de cosas, ella se encontraba muy nerviosa. Estando en la habitación, Godoy comenzó a pegarle en la cara, ella se atajaba, le decía que le dolía, que dejara de pegarle. Luego este la llevó al baño y le prendió la ducha, la dejó un rato bajo la ducha y luego continuó pegándole. Le pegaba en la cara y como ella se cubría, le pegaba atrás, en la cabeza. En ese momento la víctima le dijo a Godoy que pare, que no podía abrir los ojos de los golpes, entonces él la agarró, la levantó, le miró la cara y se dio cuenta la manera en que le había pegado, por lo que se fue para la habitación. Cuando la víctima logró salir y secarse, buscó sus cosas de la habitación, allí lo vio sentado a Nicolás en la cama con un arma de fuego, recordaba que era un arma de color negro pero oxidada, como marrón, con un tamborcito, era la que él mismo tenía en el departamento, nadie sabía que tenía un revólver.

En ese momento, al ver la situación, la víctima se puso contra la pared, afuera de la habitación, lo miraba a Nicolás y le pedía que por favor no hiciera nada, que pensara en la hijita que tenía y en su familia (Godoy tiene una nena de otra relación y ya había tenido un intento de suicidio, por lo que la víctima pensaba que podía hacer algo). Allí Nicolás efectuó un disparo con el arma, el cual impactó contra la pared de la habitación, encontrándose la víctima a un metro o medio metro de él, pero afuera. Aclaró que Godoy no la apuntó a ella, si no que disparó en dirección a la pared. La víctima ingresó a la habitación, abrazó a Nicolás, logró sacarle el arma y la guardó en un cajón del ropero, le pidió que no hiciera nada y este le dijo "...andate no te quiero ver así...", como dándose cuenta lo que él mismo estaba haciendo “y no me quería verla lastimada”, declaró la víctima.

Agregó que cuando salió del departamento, no tenía llave para salir, por lo que se dirigió al departamento de una vecina, que se encontraba bajando las escaleras. En ese momento, estaba una amiga de la dueña del departamento -no estaba la dueña-, ella le abrió la puerta, ingresó al departamento, le pidió que llamara a la Policía, en tanto la víctima llamó a los padres de Nicolás. Allí sintió que Nicolás bajaba y subía las escaleras y golpeaba el departamento de la vecina, como para que la víctima saliera; la chica le decía que no lo hiciera, que se quedara ahí hasta que llegara la Policía.

Godoy se fue a su departamento, había mucho silencio y de repente se escuchó un segundo disparo, ella pensó que él mismo se disparó, por lo que quiso ir a ver, pero la chica del departamento le dijo que este hacía eso para hacerla ir, y así fue, ya que al rato se escucharon ruidos nuevamente y este se fue, nadie supo nada más.

Antes de que llegara la Policía al departamento, llegaron los papás de Nicolás y ella les contó lo sucedido, el papá subió, juntó todas las cosas que Godoy dejó tiradas y suponía que se había llevado el arma, porque cuando llegó la Policía ya no estaba. La Policía la llevó a los lugares donde podía estar Nicolás, pero no lo encontraron. Luego la trasladaron a Sanidad y fue a radicar la denuncia, pero antes, cuando la llevaron a la casa de la mamá de Nicolás para ver si él estaba, la mujer le dijo que sí, y que ella la quería acompañar para hacer la denuncia, pero lo víctima le dijo que no; en ese momento la señora le dijo que por favor no denunciara lo del arma. Fue por eso que no había denunciado antes, no se sentía segura, tenía miedo.

Después, la víctima habló con su madre y decidió ampliar la denuncia y contar todo lo que había pasado. Y, después de todo lo sucedido, decidió ir a vivir al Bolsón, a la casa de su tía, y se quedó estudiando allí porque todo era virtual aún en la facultad de la Cuenca de Resistencia. No quería regresar a Resistencia, pero tenía que ver que iba a suceder con la facultad, si era nuevamente presencial. Pero si regresaba, no quería volver a cruzarse con Nicolás, tenía mucho temor a lo que podía pasar”.

La jueza tuvo en cuenta esa testimonial, como también la incorporación en autos siete tomas fotográficas de las lesiones sufridas, en las que claramente se observan las agresiones físicas que desplegó Godoy sobre ella en su rostro. Las que fueron también constatadas por la División Medicina Legal, en donde al ser examinada se determinó: “hematoma con edema en región bipalpebralbilateral, edema contuso en región cigomática derecha, hematoma irregular en región geniana izquierda, excoriaciones lineales en cara anterior tercio medio de brazo derecho y excoriación en rodilla derecha. Lesiones producidas por traumatismo con o contra elemento duro, que de evolucionar favorablemente y no mediar complicaciones se estimaba 20 días de curación e incapacidad laboral”.

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