Opinión
Por Vidal Mario

Hace 79 años moría Lynch Arribálzaga, fundador de la Reducción de Napalpí

El 28 de junio de 1935 fallece a los 79 años Enrique Lynch Arribálzaga, figura científica preponderante de su tiempo y prestigioso hombre público, promotor de iniciativas trascendentes para el desarrollo del Chaco.

En una de sus habituales efemérides, un medio local consigna hoy domingo: “El 28 de junio de 1935 fallece a los 79 años Enrique Lynch Arribálzaga, figura científica preponderante de su tiempo y prestigioso hombre público, promotor de iniciativas trascendentes para el desarrollo del Chaco”.

Y tiene razón. Lynch Arribálzaga fue todo lo que dice allí, y mucho más. Incluso fue el fundador de la Reducción de Napalpí.

A los 79 años de su muerte, vale la pena decir algunas cosas más sobre éste ilustre chaqueño por adopción.

Decir, por ejemplo, que era un bonaerense de pura cepa, nacido en Buenos Aires el 26 de agosto de 1856.

Era un militante socialista que pensaba que “la esclavitud no terminará en la Argentina mientras existan indios que sean parias”.

Trabajaba como Inspector Nacional de Defensa Agrícola cuando el 27 de octubre de 1911 a través de un decreto nacional fue designado Delegado de Reducciones.

Tomó un barco y a los pocos días desembarcó en Barranqueras. De Barranqueras viajó en tren hasta el kilómetro 60, donde se subió a un caballo y fue hasta el campamento del Regimiento N° 7 de Caballería de Presidencia Roca.

Llegó a ese lugar que entonces se llamaba Fortín Presidencia Roca el 28 de diciembre de 1911, y se presentó ante las autoridades militares asentadas en la zona.

El plan que traía consistía en que le entregaran 1.600 indios que las fuerzas militares de ocupación del Chaco tenían reducido en Presidencia Roca para con ellos como base poblacional fundar una Reducción en alguna zona a determinar.

Pero llegó tarde, ya no había un indio; todos se habían escapado y vuelto a los montes.

Lynch Arribálzaga bajó entonces a Resistencia y se instaló en una casa de la calle Ayacucho 87.

Desde allí ordenó a quien había designado administrador de la futura Reducción, Eufemio Salvador Romero, que explorara los campos fiscales de la zona de Napalpí y eligiera un lugar donde instalar el establecimiento indígena.

La llamada “Reducción de Napalpí” fue oficialmente fundada por el gobierno nacional el 24 de julio de 1912.

Napalpí era otra cosa

En éste punto es necesario dedicar algunas líneas (porque hay mucho mito sobre esto) a lo que verdaderamente en sus inicios fue la Reducción de Napalpí. Que al principio era otra cosa, no lo que fue después.

Lynch Arribálzaga decía: “La transformación del indígena por medio de la educación es el objetivo fundamental de la Reducción de Napalpí. Cualquier sacrificio que se le dedique a éste emprendimiento está justificado”.

Ya entonces saltaba claramente a la vista de todos que ese hombre no era un militar sanguinario o un político inescrupuloso dedicado a aprovecharse del indio.

Fue uno de los coleccionistas de insectos más famosos de América y muy respetado incluso en Europa.

También se desempeñó como encargado de publicidad de la primera revista científica argentina.

Fue periodista, secretario de Redacción del diario “La Unión” de la ciudad de Valparaíso (Chile). Años después, ya radicado en Resistencia dirigió el periódico “El Colono”.

Fue secretario del perito Francisco Moreno, y Florentino Ameghino lo designó director de la Sección Ornitológica del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

Fue por ser un experto en la lucha contra la plaga de la langosta que el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación lo contrató como Inspector Nacional de Defensa Agrícola.

En 1907 fundó la Sociedad Protectora del Indio y diseñó una muy humanitaria forma de tratar a los aborígenes, a la que llamó “Método Argentino Indígena”.

Apoyó firme y decididamente la reivindicación política del Chaco, y como escritor publicó libros, uno de los cuales se titulaba “Materiales para una bibliografía del Chaco y Formosa”.

Fundó el Primer Museo del Chaco, fue secretario municipal de Resistencia, y como director de Parques y Jardines del municipio reorganizó la Plaza 25 de Mayo.

Fue, finalmente, uno de los fundadores y primer director de la Universidad Popular de Resistencia.

“Su vida romancesca está jalonada de episodios brillantes y siempre significativos” dijo, de él, Guido Miranda.

Hizo tantas cosas buenas y positivas por su patria adoptiva que en Resistencia hay una calle y dos bustos que merecidamente recuerdan su memoria.

Es de imaginar, consecuentemente, que un hombre de semejantes quilates morales y culturales no iba a andar por ahí organizando antros siniestros dedicados al mal.

Se enseña que Napalpí fue un centro fundado para una salvaje explotación del indio, pero no es cierto.

Por el contrario, fue una fresca avanzada de civilización que se plantó en medio de un Chaco todavía bravo y montaraz y de sólo 36.872 habitantes oficialmente censados.

Unos años después de su fundación, malos gobernantes y la resistencia de algunos blancos a que existiera dicha aldea india hizo que todo se fuera al demonio.

Pero en sus comienzos fue un establecimiento a través del cual Lynch Arribálzaga mostró al país cómo debe ser tratado el indio.

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