Opinión
¿Ella se lo buscó?

Cuando la violencia afecta no sólo a la mujer, hablemos del entorno de las víctimas...

Estas agresiones se perpetúan dentro del núcleo familiar y se extienden hacia numerosos horizontes.

Por Mariela Fantín, licenciada

Si comenzáramos con definir el significado de “violencia de género”, nos podríamos referir a la violencia contra las mujeres como toda conducta, acción u omisión, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, cimentada en una relación desigual de poder, donde se ve afecta la vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, de la víctima como así también su seguridad personal.

Estas agresiones se perpetúan dentro del núcleo familiar y se extienden hacia numerosos horizontes, y muchas veces los hijos quedan encerrados dentro de este vínculo negativo. Este seno familiar es tan nocivo que la salida de estos niños hacia el exterior, llámese escuela, club etc., hace que sus conductas sean tan variadas como estrellas existen en el cielo. Es tan difícil canalizar o hallar las herramientas psíquicas adecuadas, que le permitan asimilar y procesar tanta violencia. Estos pequeños actores de las “escenas familiares”, hacen su exposición en sociedad como los mal llamados “niños problemas”, donde es dificultoso el proceso de la escolarización, de las relaciones con los pares o con sus docentes.

He aquí donde se denuncian las “aterradas etiquetas” para estos niños, niñas y adolescentes, llámese déficit de atención, “mala conducta”, niños hiperactivos y la lista sigue, pues aquí se trata de que encajen en un cuadro o en un síndrome, sin pensar desde la interdisciplinariedad para abordar cada caso desde su particularidad. Sin ver quizás más allá de esas conductas, de esos actos de rebeldía, que al parecer podrían tomarse mejor aún como actos de “valentía”, donde demandan desde la fragilidad de sus pequeños cuerpos, “la escucha activa” de estos nuevos adultos que rodean su vida, en su salida a la socialización.

Estos niños son víctimas de este círculo, ese mismo que atrapo a las mujeres y dentro del cual permanecen nuestros niños, niñas y adolescentes. Al llegar a la adultez, en muchas ocasiones se vuelven a repetir sus infancias dolorosas, pero esta vez encarnada por sus hijos. Un niño que padeció la violencia en su núcleo familiar, se ha convertido en un adulto golpeador, un adulto violento, abusivo… (No siempre suceden lo mismo, hay hombres que pudieron buscar otra salida para la violencia). Quienes llegan a realizar un sinfín de cometidos, contra mujeres, esas que engloban el índice altísimo de nuestra Argentina. Con estas expresiones, no se está queriendo romantizar al golpeador, no… estamos mucho más allá de eso.

Los perfiles psicológicos de los hombres violentos, siempre son tomados en su singularidad del caso por caso. Es acertado hablar de las similares características, pero es pertinente manejarse con precaución en este terreno.

En referencia a las víctimas de violencia, es importante remarcar todas las pérdidas que van enfrentando al transcurrir el tiempo dentro de estas relaciones teñidas de violencia simbólica, (sos muy flaca/gorda, fea, con tantos hijos que hombre te va a tomar enserio, ya sos vieja) y así pudiéramos seguir nombrando tantas maneras que estos personajes encuentran para empequeñecer la autoestima de su víctima. Las aíslan con calumnias, las van separando de cada vinculo próspero (familia, amigos, colegas, compañeros/as de trabajo).

En cuanto a la ayuda que pueden recibir las víctimas de violencia en la provincia del chaco:

Ahora es momento de pensar en el apoyo a las víctimas…Es fácil, sepárate…

Antes que nada, analicemos algunas preguntas y respuestas que se suelen oír cuando trasciende algún hecho de violencia, inclusive de bocas de mujeres…

¿Qué haces ahí todavía? ¿Parece que le gusta que le peguen? ¿Seguro que algo habrá hecho, por eso el marido le pega? ¿Vive saliendo a cualquier hora? ¿Trabaja todo el día? Fulana anda con un compañero del trabajo, la trae hasta la casa… El marido es un buen hombre, es amable con todos los vecinos. Ese hombre es imposible que le haya pegado, él está muy involucrado en la iglesia. Ella se lo busco, viste la junta que tiene, como se viste.

Esto se escucha con total naturalidad por parte del común de nuestra sociedad. Aquí se vuelve a vulnerar a la víctima, ya que, una persona que sufrió o sufre violencia como ya se menciona más atrás, no siempre es capaz de salir por sí sola, pues se encuentra frágil, tiene miedo, angustia, fue amenazada, no tiene a donde ir, a quien recurrir, no tiene trabajo. Sus herramientas son escasas, sumado todo lo que implica una separación, el sentimiento de culpa, los mandatos sociales, etc.

En muchas ocasiones el estado se encuentra ausente, o con escasas políticas públicas, por ejemplo, pensemos en aquellas que generen “trabajo” con un salario digno, guarderías para los pequeños, acompañamiento psicológico para las mujeres y sus hijos, en el momento, por lo general son poco accesibles, no se consiguen los turno, la demanda es impresionante, sumada la carga que llevan los profesionales los que están verdaderamente implicados, no dan abasto y la remuneración no es la correspondiente.

Es importante que se genere y se implementen soluciones “reales” no solamente adornar los diarios, o los portales. Las mujeres necesitan empoderamiento y sonoridad , de su comunidad y en especial del resto de mujeres que han corrido con una suerte diferente.

También es cierto que en nuestra provincia contamos con fundaciones que aportan muchísimo a esta problemática. Asisten a las víctimas y sus hijos, pero esta ayuda no siempre es continua, pues no es posible, les hacen falta más recursos, instituciones, profesionales etc. Es sumamente importante decirles Gracias… porque trabajan a pulmón.

Se cree que es el estado el que debería encargarse de crear albergues, casa tuteladas… para poder colaborar con el trabajo de los profesionales de salud mental, ya que este trabajo es de parte de víctima y del o los profesionales.

Reflexionemos sobre las mujeres del interior del Chaco…

¿Qué pasa con las victimas del interior de la provincia? ¿Cómo se las asiste? ¿Cómo funcionan las instituciones, los juzgados de paz? ¿Se hacen seguimientos? ¿Cuentan con profesionales de Salud Mental? ¿Se pensaron en políticas públicas para estas MUJERES? ¿O son vulneradas por la falta de estas políticas públicas? ¿Los intendentes y funcionarios están preparados para trabajar en este tipo de problemáticas? ¿Las comisarias cuentan con personal capacitado para tomar las denuncias?

Con estas preguntas intentamos ver más allá de nuestras narices, ya que no todas las mujeres se animan a realizar las denuncias y si lo hacen es necesario, que sepan y que conozcan sus derechos… “El personal policial” que tome la DENUNCIA en primera instancia debe “saber” que deberá guardar bajo secreto la intimidad de las víctimas y ser lucido a la hora de brindar la información pertinente, ser ellos los que estén seguros sobre lo que significa la diferencia entre una denuncia y una exposición, así como también tomar las denuncias las veces que sean necesarias.

Ante las atrocidades tenemos que tomar partido (...) El silencio estimula al verdugo. Elie Wiesel. Nobel de la paz, 1986.

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