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Dos de los hijos del ex ministro del Superior Tribunal de Justicia, Eduardo Molina, están procesados

  • Eduardo Molina tuvo varios cargos en la Provincia.
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  • Pablo Molina.
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  • Jimena Molina.
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  • En el centro, Eduardo Molina.
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  • Gonzalo Molina.
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Eduardo Molina falleció el 23 de junio 2013, fue concejal en Villa Ángela, ministro de gobierno del ex gobernador Danilo Baroni, diputado provincial por el Partido Justicialista y en junio de 1993 fue electo juez del Superior Tribunal de Justicia. A este último cargo renunció luego de abrir una investigación por la represión policial desatada en la localidad de Vilelas en 2006, durante la gestión de gobierno de Roy Nickisch. Según afirmó, asumió tal decisión luego de recibir fuertes presiones por esta iniciativa judicial. 

Tuvo cuatro hijos: Gonzalo Javier Molina, Pablo Molina y Jimena Molina, quienes son abogados, y Eduardo Molina (h), contador. En resumidas palabras, su descendencia está compuesta por dos ovejas negras y dos ovejas blancas. 

Gonzalo es el profesional más estudioso, con una carrera impresionante y formación profesional en diferentes universidades de nuestro país y extranjeras. Es profesor universitario y rindió los cargos que ocupó por concursos de oposición y antecedentes.

Jimena es abogada y profesora universitaria, de perfil bajo y hoy ocupa el cargo, casualmente, de jefa de la Oficina de Transparencia del Gobierno provincial. Al asumir, aseguró que nuestra provincia era pionera en el tema: “Esta es una medida muy novedosa e impactante y la idea de la oficina es que se centralicen los pedidos de información, se los adecue a las demandas ciudadanas y que se transparente a través del portal de Transparencia y Acceso a la Información, y que todo lo que sea de carácter público”. 

Las ovejas negras

Pablo siempre fue el más glamoroso, presumido y le gustaba ostentar sus autos, que algunas veces provenían de secuestros judiciales. Trabajaba como secretario penal Nº2 del Juzgado Federal Nº1 de Corrientes, a cargo del Juez Carlos Soto Dávila. Ahora está detenido en el penal de Ezeiza en Buenos Aires, acusado de integrar una banda dedicada al narcotráfico. También por percibir los sobornos que, según las acusaciones, recibía el juez Soto Dávila para liberar detenidos. 

Con la causa “Sapucay” se inicia este proceso bochornoso para la Justicia federal correntina, que tuvo como valiente impulsor a Carlos Shaffer, otro joven fiscal federal que se suma a Patricio Sabadini en la esperanza por parte de la ciudadanía que clama por una Justicia parcial, impermeable a las presiones y que simplemente cumpla con su misión.

Eduardo Molina (hijo) venía trayendo un perfil bajo, pero siempre fue un hombre cercano al poder de turno desde que Jorge Capitanich asumió la gobernación en 2007 y con Domingo Peppo en campaña hacia la gobernación, pudo conquistar la confianza de Horacio Rey (detenido y acusado de liderar una banda en la causa Lavado I).  

Así llegó a la Fiduciaria del Norte y está hoy imputado en la misma causa, cobrando notoriedad en los últimos días por ser un “protegido” del procurador Jorge Canteros. Es habitué de los bares y cafés de Resistencia. Pero desapareció desde que empezaron las investigaciones sobre su persona.

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